No puedo evitar recordar nuestro mejor y peor momento. Esos momentos resultaron ser el mismo. Recuerdas ese día en que nos amamos más que nunca, en el que nos dijimos todo lo que sentíamos, nos besamos hasta dejarnos los labios morados... Estábamos dispuestos a darlo todo el uno por el otro. Pero no podía ser. Se acabó, se acabó con un beso en la mejilla, un simple beso, en el día en que no volvería a saber jamás de él.

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